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el blog de una universitaria cubana

Argentina: para que los pueblos nunca pierdan la memoria

Madres y abuelas de la Plaza de MayoPorque los pueblos nunca deben perder la memoria. Porque tenemos que saber de dónde venimos. Es la mejor manera de vislumbrar el camino,

Ana

NO HAY MAÑANA SI AYER

Gabriel es un argentino que desde los 18 años vive en Canadá, pues la militancia política de su padre, la misma que él venía adoptando, no podía sobrevivir a la Argentina de la década de 1970. En el 2006 regresó, pero el país encontrado es bien distinto a aquel que un día dejó.

También se llama Gabriel un chileno cuya vida apenas rebasa los 20 años, y aunque cuente con orgullo que su abuela, Joan Turner, es la viuda Víctor Jara, el cantautor asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet, su rutina de bailarín clásico lo mantiene alejado de aquella época.

La Organización de las Naciones Unidas dice que sus países ya no son “subdesarrollados”, sino que están en “vías de desarrollo”. Por un lado, capitales con calles atestadas de autos y rascacielos símbolos de la pretendida modernidad. Por otro, pueblos que conservan casas sombrías con techos de tejas, e incluso, calles de adoquines. Y la gente: algunos apurados en ir de un trabajo al otro para mantener cierto nivel de vida, y otros que simplemente buscan un pedazo de pan para no acostarse con el estómago vacío.

Argentina y Chile son hoy tan diferentes, que ni siquiera recuerdan.

Entonces yo me pregunto, y probablemente usted también lo haga: ¿Es que los pueblos ya olvidaron a sus más de 50 mil hijos que murieron o desparecieron en menos de una década? ¿A nadie le importa que los generales de la Junta Militar argentina vivan, y mueran algún día con la impunidad del dinero y la culpa fantasma de sus crímenes olvidados? ¿Acaso las fosas comunes chilenas que escondían a los revolucionarios asesinados fueron una película de ficción?

Madre de la PLaza de Mayo

Parece que sólo las Madres de la Plaza de Mayo recuerdan que sus hijos pudieron desaparecer en el Río La Plata, cuando una mano insensible los arrojara desde helicópteros a  miles de pies de altura. Parece que han olvidado calificar de “héroes” a hombres como Tulio Valenzuela, quien protegió la vida de Mario Firmenich, el número uno del Movimiento Peronista Montonero, cuando sabía que la acción podía costar la vida de su hijo Sebastián y su esposa María, con 8 meses de embarazo.

¿Cómo es posible que los pueblos olviden su propia historia? Según he escuchado por ahí, las huellas del sufrimiento impiden a los que lo vivieron cualquier intento de recordar; y los jóvenes, entretenidos con Internet, celulares y discotecas, no tienen tiempo de volver sobre un pasado “que ya no van a poder cambiar” y que “nada tiene que ver con su vida actual”30_madr-p-mayo

No obstante, no podría omitir que he visto a un grupo de argentinos recordar al Che Guevara mientras tararean junto a Silvio Rodríguez: “La era está pariendo un corazón…”. También he visto llorar a un chileno cuando recuerda a sus hermanos indígenas masacrados, y decir de quienes explotaron y explotan a su país que “hay gente tan pobre, pero tan pobre en este mundo, que sólo tiene dinero”.

Pero no es suficiente con eso. Pueblos que tanto padecieron merecen reivindicarse, mas no se puede construir la democracia sobre la base del olvido. Un mañana diferente sólo será posible si la memoria de los que ayer murieron acompaña a quienes hoy luchan, como dice el cantautor español Ismael Serrano: “…guían mis manos, sus manos fuertes, hacia el futuro, hasta la victoria siempre”.

16 mayo 2009 Posted by | América Latina | , , , , , | 13 comentarios